Pros y contras de disponer de un canal central en una instalación
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Muy popular allá en los años ‘90, la incorporación de un canal central en las instalaciones fue cayendo en desuso hasta ser toda una rareza hoy en día. Pese a ello, hay aún quienes defienden sus ventajas respecto a los sistemas de sonido tradicionales como un valioso ‘apoyo’ para evitar la pérdida de calidad sonora. En este reportaje repasaremos su funcionamiento y sus características, tanto las que fundamentaron su éxito años atrás como las que proporcionaron su paulatina pérdida de presencia en el Car Audio.
Sus inicios
El canal central nació con el objetivo de situar la escena sonora más elevada y, valga la redundancia, centrada. Los obstáculos físicos presentes en cualquier automóvil, que van del cuadro de mandos a los asientos pasando por el salpicadero central, hacen que algunas frecuencias se pierdan en su camino hacia el oyente. El resultado de esta pérdida es una reproducción con una imagen sonora muy baja y voces poco inteligibles. Gracias al canal central y a su filtro pasivo que sólo daba medios y agudos, este problema quedaba en parte solucionado, ya que al elevarse la escena los medios recuperaban su protagonismo.

El principal ‘pero’ de este tipo de altavoz era que su instalación era bastante compleja, ya que los aficionados se veían obligados a utilizar altavoces convencionales y ‘empotrarlos’ en el centro del salpicadero, usando rejillas o telas para evitar el efecto anti-estético que de esta operación resultaba. Otras opciones válidas eran la colocación de difusores dentro de las rejillas de aireación o de pequeños tweeters detrás del retrovisor, lo que mejoraba notablemente su aspecto final.
Un error muy común
Una de las confusiones más habituales entre principiantes del Car Audio es pensar que, cuando se habla del canal ‘central’, se está hablando de un canal situado frente al conductor, cuando no es así. Por ‘centro’ entendemos el centro en referencia a nuestra posición de escucha: es decir, lo encontraremos en un ángulo sobre el tablero hacia la derecha.
Hay que tener en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre en una casa, dentro de un coche no existe una distancia equitativa entre los elementos. Como suele ocurrir, a veces las palabras no significan lo que parecen.
‘Boom’ gracias al Dolby Digital
El canal central debe gran parte de su popularidad entre los instaladores a la aparición a finales de los años 90 del sonido Dolby Digital. Gracias a este sistema, el canal central se convertía en un elemento fundamental si queríamos disfrutar del auténtico sonido 5.1 que nos ofrece esta tecnología tan presente, sobre todo, en los sistemas de cine en casa. Un sistema de audio basado en cinco canales que en el coche se repartían de la siguiente forma: dos traseros a cada lado, dos delanteros a cada lado… y luego un quinto canal centrado en el medio del salpicadero.
A partir de ese momento, los fabricantes empezaron a ofrecer este tipo de altavoz de forma usual, dentro de los equipos de audio certificados como Dolby Digital. Además, eran ya altavoces para montaje en superfície, con lo que el problema de tener que agujerear el salpicadero desaparecía. Algunos de ellos inclusive eran extraíbles para evitar el robo.
Debido a su aportación sonora al 5.1, su reducido tamaño y su estética, cada vez más atractiva, muchos fueron los compradores que empezaron a tenerlo muy en cuenta y a hacerse con este tipo de transductor. El canal central estaba llegando al cénit de su popularidad, y se igualaba a otros altavoces de los considerados específicos.

En la actualidad
Si hoy en día echamos un vistazo a los foros sobre Car Audio que existen en la red, podremos ver que la discusión alrededor de la necesidad de un canal central en una instalación es una de las más clásicas de las que se dan entre los usuarios, especialmente entre aquellos con años de experiencia como instaladores. Veremos que, mientras unos defienden el papel del canal central como ‘añadido’ necesario para lograr una mejor escena sonora, otros opinan que se trata de un canal innecesario y cuya aportación a la calidad final del sonido que escucharemos es más que dudosa.
Ambas partes basan sus afirmaciones en diversos argumentos, la mayoría de ellos ciertos y comprobables a nivel técnico. Es cierto que, en una instalación multimedia que busque una configuración 5.1, un canal central puede completar una instalación con la localización de las frecuencias medias y el apoyo a las voces, ya que las pistas sonoras de un DVD envían información musical a cada uno de esos canales (dos frontales, dos traseros, uno de subgraves y el central, claro está).
Pero en una configuración en estéreo, la teoría es diferente. Hay usuarios que han recurrido al canal central como solución a una escena demasiado ancha, que trasciende los límites del vehículo, para definir un centro demasiado difuminado por esa misma amplitud. Pero lo cierto es que un sistema de Car Audio que trabaje bien el estéreo ha de cubrir, impepinablemente, el trabajo que en teoría se le adjudicaría, por ubicación y frecuencias a reproducir, a un hipotético canal central.
En todo caso, los que piensen que en Car Audio se trata de un producto obsoleto pueden estar cargados de razón si nos atenemos a qué nos ofrece el mercado: la mayoría de las principales marcas de Car Audio ya no fabrican altavoces de canal central, salvo algunas como Pioneer. Según nos comentan fuentes del sector, este olvido de las marcas se debe a que los usuarios, incluidos los instaladores, se han dado cuenta de que es un gasto inútil y que con unas vías separadas bien configuradas hay más que suficiente. Los altavoces suelen hacer bien su trabajo y los profesionales no ven necesaria la instalación de un nuevo canal que, muchas veces, complica la instalación. Y si además, añadimos el peligro de sobrecargarla a nivel estético, con tantos altavoces en tan poco espacio, encontraremos la explicación a su decadencia.
Un futuro incierto
Apenas se ven instalaciones donde encontremos este tipo de canal y parece que ha caído en el olvido de los instaladores que trabajan las configuraciones en estéreo de sus equipos. Esto nos permite afirmar que, para desgracia de los nostálgicos del Car Audio añejo, el canal central tiene un futuro muy poco alentador. Siempre nos quedará el multimedia y el Car PC, aunque con las corrientes y tendencias nunca se sabe…







